Las investigaciones sobre salud y sexualidad se han enfocado tradicionalmente sobre adolescentes y jóvenes adultos: se asume que son las franjas de edad en las que se cometen más prácticas de riesgo debido a la inexperiencia y a la fogosidad de la juventud.
Pero se están obviando realidades significativas, ilustra un artículo publicado en BMJ Sexual & Reproductive Health, especialmente en lo que se refiere al sexo en función del género y la madurez.
Así, la concepción tradicional dibuja una biografía sexual en la que la tendencia sería a experimentar en los primeros años del despertar con una cantidad variable de parejas para ir desarrollando relaciones más duraderas con la edad.